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    19/07/2006

    Cambio

    Ya las estrellas no adornan el lecho de la Niña Paula porque anoche las bajó una a una para guardarlas en una vieja caja de perfume.
    Ya no hay girasoles que se enreden en su pelo ni en su almohada, ya no darán más aroma a sus sueños.

    Se va satisfecha con su pasado (no supo hacerlo mejor), deja todos los cabos atados. Cierra tras de sí la puerta que tantas veces ha traspasado y mira hacia delante con ilusión al tiempo que su corazón se encoge.

    El frescor de la tormenta de madrugada alivió el calor frenético de su cuerpo que vive acelerado por los últimos acontecimientos.
    Hoy muere gran parte de la niña que lleva dentro, ya nada será como antes...de hecho nada debe ser como antes.

    Se escucha de fondo el rumor del agua, restos de la tormenta alejándose.

    La Niña Paula mira al cielo y en la inmensidad de la noche no brilla ni siquiera Venus. Mira sus manos y sonríe porque un lucero vino a caer entre sus dedos. La Niña Paula decide conservarlo por si en un futuro ha de enfrentarse a más noches sin estrellas.

    25/01/2006

    Regreso a casa

    La niña Paula nunca corre por los andenes del metro, ni por los intercambiadores. Ella no tiene prisa, porque sabe que nadie la espera cuando llegue a casa. Del mismo modo suele llegar mucho antes de lo previsto porque no tiene nada ni nadie con quién entretenerse.

    Odia la hora punta porque la hace sentir más insignificante todavía, más inútil.
    En ocasiones sus pies se elevan un par de milímetros del suelo, y cuando la multitud se dispersa, vuelve a posarse delicadamente, con suerte, en el andén adecuado.

    A veces observa su reflejo repetido una y otra vez mientras el vagón se detiene lentamente, como en una especie de “ruleta de la fortuna”. Algún día mira detenidamente los raíles de la vía y calcula a qué distancia le resultaría imposible frenar al conductor. Sus ojos enfocan frenéticamente: raíl, tren, raíl, tren, raíl, tren, raíl... y finalmente concluyen en una mirada al cielo, o en su defecto al techo de la estación lleno de cables, suciedad y manchas de humedad.



    13/07/2005

    Buena estrella

    La niña Paula nació de pie. De pie y sin autoestima, y con muchos complejos, y con muchas dudas...

    Unas personas nacen con los ojos verdes, otras rubias, otras nacen sin complejos...y ella nació sin autoestima. Realmente la niña Paula cree que esta característica no es mérito suyo, sino que se lo inculcaron desde chiquitina.

    Además la niña Paula es indecisa hasta aburrir. Bueno, eso es lo que dicen, porque si le preguntas a ella, seguramente se encogerá de hombros...

    Qué se puede esperar de una persona que se presentó al mundo de culo, lo que técnicamente se dice “de nalgas”. En el último momento, la niña Paula decidió adoptar una posición más decorosa y asomó los pies, como tanteando el terreno. Nació sin hacer ruido, sin esfuerzo... apenas su madre se enteró de que había venido al mundo.

     

    Dicen que nacer de pie es señal de buena estrella... por eso la niña Paula busca todavía la suya.

     

     

     

     

    08/06/2005

    Agradecida...

    La niña Paula no llega con los pies al suelo, ni sentada ni de pie.

     

    Si se sienta balancea sus piernas a un ritmo frenético, siguiendo el compás acelerado de sus pensamientos. Su mente parece un abejorro de flor en flor, saltando de idea en idea, encadenando historias imposibles.

     

    Si camina, la niña Paula va un palmo por encima del suelo,  pero como es tan pequeña nadie repara en ese detalle. Baja a ras de suelo para pisotear su reflejo en los charcos o para hacer equilibrismo sobre los bordillos de la acera.

     

    La niña Paula mira hacia el cielo para refrescarse con las primeras gotas de lluvia de una tormenta de verano, pero también pone las dos mejillas para recibir los rayos hirientes del sol de mediodía. Y siempre agradecida...agradecida por estar, por ser, por vivir...

     

    25/05/2005

    La insulsa niña Paula

    La niña Paula parece que pide permiso con los ojillos para mirar, para hablar y hasta casi para respirar.

    Ella no es rebelde, ni presume de decir todo a la cara, ni tampoco es defensora de causas perdidas. ¿Podría decirse que es una persona sin personalidad?. Seguramente.

    La niña Paula sigue pensando que la gente es buena y la vida te trata bien si tu eres bueno. Pobre niña Paula...ilusa.

    Ella hace siempre lo que se espera de ella. Niña Paula... aburrida y predecible.

     

    18/05/2005

    Espuma en los pies

    Podría decirse que la niña Paula nació de una caracola, por eso es capaz de enredarse con sus propios pies al andar.

    Su piel tiene ese punto de sabor a sal y sus pensamientos describen una espiral de coral. Sus grandes ojos se asemejan al reflejo de la luna llena sobre la mar embravecida.

    Su corazón es un barco a la deriva, se deja llevar. 

    Cada verano vuelve al mar y las olas le dan la bienvenida envolviendo sus pies descalzos en espuma tibia...

     

     

    15/05/2005

    Aspiraciones de la niña Paula

    La niña Paula no tiene delirios de grandeza: no quiere ser ni cantante ni actriz como sus amiguitas, ni tampoco bombero o astronauta como su primo. No le entusiasma tanto como a Papá la idea de ser una alta ejecutiva sin piedad.

    A la niña Paula le gustaría ser la secretaría de un abogado, cajera del hiper del barrio o camarera en el bar de en frente de casa. Ah, bueno, también querría tener un trocito de jardín para plantar un Nomeolvides, pero seguro que se acabará conformando con plantar un tallo en una macetita de plástico porque la niña Paula es, muy a su pesar, conformista. Esa es una más de sus absurdas cualidades.

    La niña Paula lo que quiere es tumbarse panza arriba en la era del pueblo y recorrer con sus manos torpes el camino de la Vía Láctea.

    Por la mañana de camino al colegio, quiere sentir el fresquito de mayo en sus piernas, cuando entra la primavera y su madre le da permiso para a ponerse sus pantalones cortos del año pasado.

     

    13/05/2005

    La niña Paula

    La niña Paula mete sus recuerdos en frascos de colonia.

    Cuando se le acaba uno, lo guarda y le pone nombre: las primeras navidades, el olor del frío, el aroma de mamá, el día que le conocí, el día que me conoció...

    Cuando está triste o alegre, o simplemente cuando le apetece, abre uno de ellos con mucho cuidado para que no se escape ninguna imagen de su mente. Entonces aspira fuertemente el olor mientras ante sus ojos cerrados aparece nítidamente el recuerdo que permanecía embotellado.

    El único inconveniente es que este colocón nostálgico sólo dura un segundo escaso. ¡Pero qué segundo...!